sábado, 22 de agosto de 2015

Poesia entre la psicopatia.


Te escuche lejos, como un susurro. Un murmullo que nadie que nadie quiere oír. Pero yo estaba atento, hipnotizado, como atraían las sirenas a los marineros con su canto. Me arrastras. Me embrujas. ¿Eres real o un producto de mi trastornada mente? Escúchame tu ahora, aunque mis gritos sean sordos, aunque mis llantos sean mudos, perjuro que te olvidare, al igual que tú te habrás olvidado de mí.

jueves, 19 de febrero de 2015

Mi (ex)musa




Querida (ex)musa, te dedico este manuscrito para decirte…

Que aún recuerdo cuando tu espalda era mis hojas vírgenes en las cuales mi dedos danzaban y escribían todos los versos mudos que mi boca callo.

Que aún recuerdo como tu tenue piel era el lienzo en blanco en el cual se dibujaba el tacto que un día compartimos.

Que aún recuerdo como aquellos viejos muelles que chirriaban y los húmedos  gemidos  que se escapaban del cielo de tu boca eran la única música y compañía que teníamos en las ardientes y desnudas noches de insomnio y guerra.

Que aún recuerdo aquella extraña fragancia que surgía de la mezcla de las botellas de alcohol barato a medio consumir y del roce de nuestros cuerpos privados de toda razón y lógica humana, los cuales habían sucumbido a nuestros instintos más perversos y lascivos.

Que aún recuerdo como rompimos todo pretexto y prenda que nos cubría, como derrumbamos todas nuestras diferencias y las barreras que nos separaban, y adoptamos nuevas posturas para comprendernos… y follarnos aún mejor de lo que ya sabíamos hacer.

Que aún recuerdo como fuimos dos “pseudopoetas”  creando la lírica más bella,  jamás escuchada, con la única fricción de nuestros desenfrenados y consumidos cuerpos.
Que aún recuerdo como aquel último portazo,  que bailaba un acelerado tango en los últimos días de abril, guillotino todo lo que un día fuimos. Y lo más importante,  convirtiéndonos en el olvido y la demencia de  todos nuestros recuerdos.

sábado, 31 de enero de 2015

2# Cartas sin dueño - Recuerdos latentes



Miro por mi ventana y veo el escenario que me guiara en la función de hoy, un día gris, gélido y anémico (como yo), acompañado del tempo acelerado de la alarma del “smartphone”  de mi vecino, la cual le lleva diciendo a grito pelado, desde hace media hora, que se despierte y afronte su jornada laboral.

Recupero costumbres…
Bolígrafo con dos soplos de tinta y cercenado a más no poder.
La mesa colonizada y plagada de papeles sin sentido.
Una taza de café a medio consumir… Y que a mi sorpresa,  aún conserva algo de su calidez latente de los minutos pasados.
Y como no… TU. Revoloteando en mi memoria y poniendo todo manga por hombro.
Mis sentimientos ya no se ponen a flor de piel.
Mi tacto ya no suplica volver acariciarte.
Mis labios ya no anhelan tus besos.
MI boca ya no desea morderte.
Yo (ya no) te quiero.
O no.
Quien sabrá.
Lo que si se cierto.
Es que cierro mis ojos y te veo más nítida que nunca.
Puedo contemplar con “claridez” aquella sonrisa contagiosa.
Mírame, desvarío tanto que hasta me invento palabras.
Pero lo que no logro difuminar es tu imagen de mi cabeza.

Cuanto me gustaría que supieras de la existencia de estos “pseudoversos” impregnados de recuerdo y olvido. Aunque por otro lado, también me aterra el que descubrieras  su presencia. Y ya no solo eso, sino todo lo que esconden detrás suyo. El que comprendieras que aun guardo nuestras últimas conversaciones y que de vez en cuando me dejo caer por ellas.  El hecho de que cojo ese atajo “más largo de lo normal”  y que misteriosamente conduce a tu portal en el cual me perdí y espero encontrarme, al igual que  un niño “chico”  no sabe dónde ha olvidado su juguete más apreciado y ansía con ganas hallar el paradero de su tesoro más amado.

¿Amor?
¿Ex-musa?
¿Condena?
¿Demencia?
¿Olvido?

Ya no sé cómo referirme a ti…
Sera que ya sobran las palabras…
Los sentimientos
Y los pensamientos.
Hacia (ti)
Dejémoslo…
En un…
Hasta nunca.

jueves, 2 de octubre de 2014

Recaer.



Cuando las raíces del tiempo han arraigado en el corazón y traen la paz al alma.
Cuando tu aroma se ha destejido de las sábanas por el roce de otros cuerpos ajenos al tuyo.
Cuando la piel se ha desintoxicado y deja de ansiar tu tacto.
Cuando los pilares que sustentaban tu recuerdo se han derrumbado y se han convertido en polvo que inspiró para olvidarte.
Cuando nuestro amor yacía en el suelo agonizando su último grito de placer al compás de las respiraciones procedentes de nuestros ardientes cuerpos privados de toda razón humana.
Cuando todo parecía muerto y sin vida.
Entonces…
Solo entonces…
Llegas TU y trastocas todo mi mundo…                                                                           (Otra vez)